miércoles, 9 de julio de 2008

Un cubano en la India (II)

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Un cubano en la India: Segunda parte
Por: Lelé Santos, columnista invitado

Estando en Chandigarh prepararon dos excursiones: una a Shimla y la otra a Agra, cada una un fin de semana. Shimla es una ciudad de un grupo montañoso que queda en la base de los Himalayas, a unos 200 km al norte de Chandigarh. El viaje es recontra pesado.


No he ido a La Farola, en Baracoa, que dicen es peligrosa la carretera, pero a la de Shimla no le gana nadie. De tantos precipicios que pasamos con la puntica de la goma rozando la esquina de la carretera, me acostumbré al susto. De milagro cabían dos carros, siempre había que arrimarse a la montaña para dejar pasar al que venía por fuera.


La noche que llegamos nos metieron un fricasé de pollo (o de totí) que la lengua echaba candela de lo picante que estaba. Como cubano al fin, si no hay maj na’, pues a comerlo. Ese día debieron haber hecho cerca de 0 grados, una combinación de la altura (3500 metros) y el mes de enero. Si me hubiera servido el tercer par de medias, me lo hubiera puesto.


Los monos y las ardillas eran como los perros, andaban por el medio de calle. Había pedacitos con nieve pero a las cimas heladas no fuimos porque era mucho más peligroso continuar el viaje de lo que ya había sido por carretera hasta allí.


Lo bárbaro eran las casas, construidas, no se sabe cómo, en las laderas de las montañas. Los cerros de Caracas son niños de teta al lado de Shimla. La casa que se hace desde el borde de la calle hacia el precipicio pone el parqueo del carro en su techo, que queda al nivel de la calle. Al otro día, cuando empecé a ver la calle más ancha, sentí el alivio de haber regresado sano y salvo.


La segunda excursión tuvo un día por medio en la capital. La parte donde estuve en Delhi es lo más parecido a la calle Neptuno en La Habana, pero doble sentido y con gente vendiendo cosas a ambos lados, así mismitico. Fui a una feria subterránea inmensa, el Palika Bazar:


- ¿Cuánto vale esa saya? -claro que era para mi esposa, de lienzo, lindísima.
- 250 -me dice el indio. A 45 por un dólar estaba el cambio.
- Ok, gracias -solo quería saber.
- ¿No la va a comprar?
- Ya tengo una -doy la vuelta y me alejo.
- Señor, es de calidad.
- Gracias, pero no.
- 200.
- No -sigo caminando.
- 150 -sigue detrás de mí.
- Que no, le dije que no me interesa.
- 100.
- ¿Cuánto dijiste? -por supuesto que la compré; hay que hacerse el duro pa’ regatear bien.


Y llegamos a Agra, a otros 200 km al sur de Delhi, célebre por tener una de las maravillas más lindas del mundo: el Taj Mahal.


Lean todo lo que quieran en Internet, la historia (lo que un rey mandó a construir en recuerdo a su fallecida esposa), la descripción del lugar, vean fotos y videos, oigan los cuentos de la gente, pero hay que estar allí para sentirlo de verdad. Todavía recuerdo el nudo en la garganta que se me hizo cuando pasé la entrada de lo que es el camino que lleva al famoso edificio de mármol blanco, y que se ve imponente un par de cuadras hacia adelante. Tuve que tragar en seco varias veces.


Aquello es un Capitolio de merengue, a lo Walt Disney en su versión de Aladino. Los pies me temblaban y tuve que decidirme a caminar para llegar. Es mágico, depende del tipo de luz que le dé para reflejar varios colores, aunque aquel día estuvo nublado.


Para entrar a la base de la edificación y sus alrededores tienes que quitarte los zapatos o ponerte unas cubiertas para taparlos. Es la forma que tienen de conservar el lugar ante los miles de visitantes diarios. En las fotos se ve solito pero ese día había más de 5 mil.


Según la historia, el pollo del arroz con pollo es la tumba que el edificio contiene en su habitación principal y única accesible por el visitante. Adentro es chiquito, semioscuro, le das la vuelta en círculo en dos minutos, como a la Ceiba de La Habana Vieja, y no puedes tirar fotos. En la concreta, el edificio en sí es lo impresionante, con sus incrustaciones en piedras preciosas, su cúpula y sus cuatro torres, más los dos mausoleos que lo rodean, los jardines con sus estanques y un río a lo lejos.


Contrasta mucho con el lugar donde está ubicado, un pueblecito de campo, rústico, con ese paraíso incrustado que tiene en las afueras y lo hace famoso. Además de las fotos, tengo una réplica del Taj Mahal que hoy adorna la sala de la casa.


Me dije una y otra vez "estoy aquí" y hoy me sigo diciendo "fue verdad".
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12 comentarios:

El Colorao dijo...

Es lo que yo decía en el post anterior, hay que vivirlo para saber por qué la impresión es tan grande. A veces todavía no me creo que haya estado y vuelvo a mirar las fotos una y otra vez. Se los recomiendo a todos, también los templos de Angkor Wat en Cambodia, que son igual de impresionantes, aunque menos famosos. Este post me ha despertado el bichito del blog, donde empezaría con los viajes que he hecho. Ya te avisaré.
Un beso desde Madrid

Aguaya Berlín dijo...

Viste!!!!

Es que yo, que no he estado ahí, me emociono de imaginarme caminando por esos jardines en dirección a la tumba...

Muchacho, no lo pienses dos veces, yo sería lectora fiel de tu blog, enterándome de todas las experiencias que has tenido en los viajes que has dado!!!

Un beso,
AB

El Colorao dijo...

Bueno, en cuanto organice las fotos empiezo a postearlas. Ya el blog lo tengo reservado, sólo me queda tiempo para afinarlo y sacarlo "al aire". Tendrá mención especial la ciudad que más me gusta de las que he estado. He ido cuatro veces y creo que se llama Berlín.
Besos madrileños

Aguaya Berlín dijo...

:-)))
jejeje, y ahí vivo yo!!!
Un beso,
AB

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

Que bueno,
esa fiesta de fotos e intercambio de vivencias nos globaliza.

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

estos post de la india bien interesantes e ilustrativos.

nos vemos, tony

lola dijo...

Que cosa tan bella, y tan romática ¿no? porque eso de que te hagan un memorial tan lindo en tu honor... aunque yo preferiría que Julio me haga el homenaje en vida, ya sabes un viajecito alrededor del mundo, alguna frulería por el estilo.
Un saludo,

Aguaya Berlín dijo...

Qué fotos y cuántas anécdotas, eh?!!!

Bueno, Lola, dile a Julio que tú no eres la única mujer que piensa así, jajajaja.

Saludos blogueros para todos!

Eufrates del Valle dijo...

Espectacular recorrido. Lo goloceo!

Verónica dijo...

Aguaya, qué bien se pasa en ese recorrido por la India, vista por Lele! Además de las fotos, es interesante que Lele nos cuente "en cubano" sus experiencias. Me dio mucha gracia que "las ardillas andaban como perros por la calle", cuando es un fenómeno bastante particular de Cuba eso de los perros que andan vagabundeando por las calles. En fin, el Taj Mahal se ve impresionante, ¿será verdad que cuando lo terminaron iban a construir otro igual, pero en mármol negro? ¿Le puedes preguntar a Lele?
Saludos,
Verónica

Yoana dijo...

Tiene que ser absolutamente sobrecogedor ver eso en vivo y en directo, y tantas otras cosas esplendorosas en este mundo. Es muy bueno que nos lo cuente un cubano, que lo ve desde la misma óptica que nosotros lo veríamos. Oye Agu, estuve leyendo hoy las historias de Tania, y me quedé muy impresionada, eres tremenda escritora de ficción también. Por qué no has continuado? Besitos,

Ana (Cambié el seudónimo un poco, jeje, pero soy la mismitica)

Aguaya Berlín dijo...

A mí también me gusta leer el cuento hecho por un cubano, verdad? Un europeo no repararía en los mismos detalles que nosotros.......

Sí, Verónica, una versión en mármol negro estaba prevista, así vi en un documental en la TV de aquí. Quizá a Lelé le explicaran algo en el recorrido.... ya nos dirá, pero si no, pues buscaré en Wikipedia a ver qué dicen (por ejemplo)

Yoana, (Ana), lo de las historias no está enterrado, es que surgieron otros imprevistos blogueros y las tengo ahí en la cartera oyendo la conversación.......... "hay locuras que son la locura", jejejeje

Eu, yo me acordé de tu post por el Amazonas cuando vi estos de Lelé!!!

Saludos blogueros para todos,
AB