sábado, 19 de julio de 2008

¿Qué me compraré?

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© freestockphotography

Cuando vi esta imagen por primera vez recordé una botella grande que había en mi casa y en la que mi hermano y yo echábamos centavos y medios como si fuera una alcancía. Era una botella grande y gorda; no recuerdo el nombre de la bebida que en algún momento guardó en su interior. Sí que ésta fue espesa y verde, pues no enjuagamos la botella antes de echar los kilos y como consecuencia hubo algunos que se pegaron al gel verdoso del fondo y nunca más salieron de allí.

Nos faltaba un buen tramo para llenarla hasta el borde pero así y todo un día vaciamos su contenido sobre la mesa del comedor. Recuerdo lo felices que estábamos contando las decenas y decenas de monedas enmohecidas por el tiempo que ya ni resbalaban ni sonaban como las otras al caer al piso. No sé que habrá sido de la famosa botella-alcancía... ni tampoco recuerdo cuánto dinero logramos reunir en total.

De lo que sí me acordé la semana pasada fue del cuento infantil La cucarachita Martina: amnesia total al tratar de hacérselo a mi niña. Tuve que recurrir a Internet y allí lo encontré. Lo único que recordaba, yo que lo recitaba de memoria, era la pregunta de la cucarachita y su respuesta: "¿Qué me compraré? ¿Me compraré caramelos? ¡No, no, que me dirán golosa!"

¿Conoce alguien quién es el autor del cuento? En Internet hay muchas versiones... ¿Cuánto recuerdas tú los cuentos infantiles de tu niñez?
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4 comentarios:

Al Godar dijo...

Es interesante que en esta foto de los "kilos prietos" hay una mezcla de monedas americanas y canadienses. Aqui hay una propuesta para eliminar los kilos porque cuesta muy caro mantenerlos y no tienen valor comercial ninguno. Se calcula que el costo de produción de un kilo es alrededor de cuatro centavos...

Parece que el origen de la cucarachita Martina es una traducción anonima de un cuento inglés de principios del siglo XIX o quizas mas viejo. Existen versiones parecidas en muchos paises en distintas lenguas.
Saludos,
Al Godar

Queseto dijo...

Aguaya... Al ver la foto, pensé exactamente lo mismo que tú, con la diferencia que ¡¡¡yo tengo en mi sala hoy en día un bote de cristal de esos de caramelos de las tiendas, con céntimos!!! (está como un tercio lleno).

¡Ah! Y todo visitante a mi casa le "obligo" a echarme los céntimos en el bote... solidaridad con la causa... (la mía, claro, jaja).

Respecto a las canciones infantiles... este fin de semana pasado fui a Barcelona a visitar a una amiga y a conocer su bebé de 2 meses. Tuvimos una sesión de "revival" de canciones infantiles, pero sólo nos salían una o dos... amnesia total... preocupante...

Aguaya Berlín dijo...

Al, he leído la página que dices y... cuántas versiones!!!!! Oye, todos los días se aprende algo nuevo!

Queseto, lo de la amnesia es tremendo... con las canciones y cuentos infantiles, bueno, pues los años no pasan por gusto, jajaja, pero yo de verdad me empecé a preocupar cuando ya no me acordaba de los nombres de las calles del barrio donde viví por más de 20 años!! Por eso abrí este blog, entre otras cosas...

Un abrazo bloguero para los dos!!!!!

Papillón dijo...

Hola, sin querer me he topado con este blog, anda que yo tengo el libro cubano donde tenia un caracol en la portada, me lo regalo mi mama desde peque. Ese y uno de un grillito, son mis tesoros. Me ha acompañado, desde siempre cuando duermo a mis sobrinos, hasta cuando se lo conte a mi esposo en el hospital para que durmiera tranquilo antes de una operacion delicada. Seguro cuando tenga hijos, se los contare tambien. Gracias por arremolinar buenos recuerdos. Buen blog.